El clima seco y la atmósfera transparente, acompañan un paisaje coronado por el majestuoso Cerro Champaquí.
Ese gigante llamado “El guardián del valle“, de 2884 metros de altura desvela a los alpinistas y con las colinas de álamos y pinos compone motivos de verdadera inspiración para el fotógrafo o pintor.
Las aguas de sus cinco ríos, límpidas y cantarinas, invitan al asombro y a la serenidad de los pescadores o tal vez inducen a una aventura plagada de emociones entre los serpenteantes torrentes que bajan de las sierras.

Visitar Yacanto es internarse en el lugar mas pintoresco e inexplorado del valle, es mimetizarse con el paisaje, vivir la aventura, disfrutar del clima seco, atmósfera transparente, colinas de apretada vegetación, interminables bosques de confieras y de cinco ríos que bajan desde los cerros, límpidos, transparentes, oxigenados, ideales para la pesca de truchas.
Es pisar las huellas de los Comechingones, es sentirse pequeño en la inmensidad de la naturaleza, es ver a Dios en cada mata, en cada flor, en cada piedra, en el cielo mas azul o el valle mas verde.
Visitar Yacanto y sus cercanías es sentirse en paz con uno mismo y disfrutar lo mas profundo de la vida

Historia

En el año 1767, luego de la expulsión de los Jesuitas, Don Dalmacio Vélez, padre de D. Vélez Sársfield, realiza la mensura de la propiedad conocida como Estancia San Ignacio formada por seis puestos.
En el año 1772 compra San Ignacio, Don José Antonio Ortiz del Valle, y el 14 de Diciembre de 1861 sus herederos le venden a Anfiloquio Villagra uno de los puestos conocido como Estancia Yacanto.
Su esposa Eulogia Hirsuta de Villagra manda a construir un oratorio familiar; que en 1877 Samuel Villagra cede a la Iglesia Católica y comienza a funcionar como Capilla Pública.
En 1894 se realiza una nueva mensura de esta propiedad que linda la Sur con El Durazno, al norte con la Estancia San Miguel, al este con Atum Pampa y al oeste con las cumbres.
La actividad principal de la Estancia era la ganadería bovina y ovina, para lo que se ocuparon numerosos capataces, a los que se les retribuía con parcelas de campos. De este modo surgen las divisiones de tierra, el asentamiento de familias y la formación del poblado.
Hasta que en 1939 José Marrero crea la Villa. Con el paso de los años se instalaron en ella algunas industrias madereras que explotan los bosques de pinos ubicados en sus alrededores.

Mapa