La Oktoberfest es la celebración que mejor representa a Villa General Belgrano: la Fiesta Nacional de la Cerveza, nacida de las raíces centroeuropeas del pueblo, donde se juntan la cerveza, la gastronomía típica, la música y las danzas. Se hace cada mes de octubre y convoca a miles de visitantes.

Su origen es la fiesta que el pueblo organizó en octubre de 1957 para celebrar el asfalto de la calle principal, y que coincidió con el aniversario de la fundación. Fue declarada de interés provincial en 1967 y Fiesta Nacional de la Cerveza en 1980, cuando Villa General Belgrano pasó a ser su sede permanente. La historia del pueblo está en Historia.

HISTORIA DE LA FIESTA

Villa General Belgrano fue fundada en los años ´30, por dos alemanes, Jorge Kappuhn y Paul Heintze. Ellos comenzaron un sueño en estas tierras, buscando un lugar para sus compatriotas. A mediados de 1940, con el pueblo en crecimiento, un grupo de marineros del acorazado Graf Spee se instaló en la Villa y, junto a los vecinos del lugar, fueron otorgándole a este paisaje de las Sierras de Córdoba, ese estilo único que lo caracteriza.

Villa General Belgrano adoptó desde el primer momento las características de una auténtica aldea alpina, con casas de tejados rojos a dos aguas, coloridos jardines y abundante madera. Además, la exquisita gastronomía centroeuropea con sus platos típicos y sus deliciosas tortas y todas las costumbres de Europa Central, como la música, los bailes, las fiestas, las artesanías y por supuesto, el idioma.

A fines de los años ´50 nació, de la mano de los primeros inmigrantes que llegaron al pueblo, la fiesta que después sería la Fiesta Nacional de la Cerveza. En aquel entonces, un viejo carro que en su interior transportaba la pintoresca orquesta local, era el encargado de desatar la algarabía en la plaza más céntrica del pueblo. Las orquestas y los grupos de bailes, eran presentados por un gran locutor que hoy es profundamente recordado y que le da el nombre al escenario principal, Matías Calvo Ortega.

Las delegaciones representativas de todo el mundo, año a año se fueron multiplicando con grupos de Alemania, Dinamarca, Escocia, España, Islas Canarias, Yugoslavia, Suecia, Portugal, Brasil, Grecia, Italia, Armenia y Ucrania, entre otros. Todos vistiendo sus trajes típicos y ampliando notablemente el espectro cultural de la fiesta. Los años pasaron y la industria cervecera se desarrolló notablemente.

Con ello la fiesta creció y comenzó a convocar a una gran cantidad de turistas. Turistas que cada octubre se acercan a Villa General Belgrano a vivir algo diferente.

LOS DESFILES

Las calles se llenan de color con los desfiles tradicionales: cientos de personas con trajes típicos recorren el pueblo con música, danzas y las colectividades que celebran sus raíces. En la edición 2025 desfilaron más de 1.500 participantes, con carros ornamentados y bandas en vivo.

EL ESPICHE

Es el momento más esperado de cada jornada: la apertura del barril. El espichador lo bate para levantar espuma y la cerveza cae desde lo alto del escenario, mientras la gente se acerca a llenar sus vasos.

CERVEZA Y GASTRONOMÍA

La cerveza es la protagonista: la artesanal de la Villa comparte la fiesta con marcas nacionales e internacionales, junto a las comidas típicas y la repostería centroeuropea.

ESPECTÁCULOS

Cada edición suma una grilla artística para todos los públicos. En 2025 hubo más de 200 propuestas, con 1.200 artistas, 25 grupos de danzas y 30 naciones representadas, y sobre el escenario pasaron, entre otros, Los Pericos, Abel Pintos, Babasónicos, La Vela Puerca y La K’onga, que llevó el cuarteto a la fiesta por primera vez.

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